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El Zoológico Municipal de La Paz recibe una paraba azul, Iya al verla el personal se percata que esta ave no presentaba plumas en el pecho ni en el abdomen. Se dan cuenta que esta chica al igual que tantas otras aves en cautiverio, por causa de malos cuidados, mala nutrición y el estrés del encierro se había arrancado las plumas con su pico. Aunque muy triste también saben que es algo común cuando se tiene este tipo de ave como mascota. Parecía que los tiempos tristes y solitarios no acababan para Iya. Esta no se relacionaba con sus congéneres y su aspecto desnudo ocasionaba que no se le prestara tanta atención, además le hacía más difícil adaptarse al helado clima de La Paz. Pasaba sus días sola y bajo el constante acoso de sus compañeros de jaula. El zoológico después de hacer todo lo posible para recuperar su salud psicológica y considerando que se ubica en un área fuera del hábitat natural de una paraba (3600 msnm) decide enviarla al parque Machía. Un traslado más para esta ave, esperando que por fin pueda recuperar algo de la vida que le negaron cuando hicieron de su hogar una jaula. Al poco tiempo de haber llegado Iya mostro mejoras, ella dejo de quitarse las plumas y encontró una amiga que al parecer había sufrido al igual que ella, pues ella tampoco tenía plumas, la Cleo. Ahora Iya pasaba los días recorriendo el área de las aves con libertad, sintiendo el sol, las refrescantes lluvias y el cálido clima de su nuevo hogar, junto con la alegría de sentir que por fin era aceptada. Fue así como conoció a su pareja, que mantiene hasta el día de hoy, Mathias, otra paraba azul. Ellos pasan todos sus momentos juntos, acicalándose uno al otro, compartiendo la comida, haciendo sus nidos (que más de una vez se le han visto huevos) y teniendo la vida más natural posible debido a sus circunstancias. Iya ahora es feliz, hasta le están apareciendo plumones en el pecho, ella nunca más volvió a estar sola. Volver a Los Animales.
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